domingo, 7 de marzo de 2010

EL TORO EMBOLADO

El recinto donde se realizan estos actos, suelen ser las propias calles de la población en donde se celebra. Se acotan las salidas mediante barreras, siendo estas de forma piramidal para evitar que el toro consiga derribarlas. a su vez sirve para dar un refugio para los participantes del festejo.

Se coloca un pilón, preferente en una zona amplia como en una plaza, se pasa por el centro una soga la cual va ligada a las astas del toro que se encuentra dentro del corral o encima de un camión que lo transporta.

Una vez se da salida al astado la gente estira de la cuerda para atraer el toro al pilón, esta operación es bastante delicada para evitar que se enrolle o lastime al animal.

Se consigue tener el toro junto al pilón, se coloca una pinza que agarra la soga y que impide que el toro pueda retroceder, cortándose el resto de la soga quedando el toro sujeto en el pilón.

Una vez el toro está fijo en el pilón, comienza el trabajo de insertarle los herrajes con las bolas o el embolado. Esta labor debe realizarse rápidamente para evitarle al toro el mayor daño posible.

Los herrajes se adaptan perfectamente al pitón del toro, llevan dos abrazaderas que sujetan firmemente los mismos. Las bolas de encima del herraje se distancian del animal para no causarle daño. Están compuestas por estopa de cáñamo impregnada de materiales inflamables.

Cuando los herrajes están colocados se prende fuego a las bolas para inmediatamente después cortar con un cuchillo la cuerda y dejar libre al toro.

En este momento se queda sólo el que cortará la cuerda, y un compañero de confianza que le sujetará al toro por el rabo para intentar frenar la salida del toro ya que el cortador se encuentra en franca desventaja frente al astado.